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En el marco de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución Mexicana, los obispos de México presentamos a toda la Nación la Carta Pastoral: “Conmemorar nuestra historia desde la fe para comprometernos hoy con nuestra Patria”, sumándonos así al diálogo nacional por la construcción de un proyecto al servicio de la Nación que genere un futuro con esperanza para nuestro país.
A través de esta Carta Pastoral compartimos al pueblo de México un ejercicio de reflexión y discernimiento realizado durante dos años a través de diversas actividades como lo fueron las Jornadas Académicas Iglesia e Independencia -donde participaron académicos de ambientes plurales-, para comprender mejor ambas gestas históricas y la participación de la Iglesia en ellas.
La Carta contiene 72 páginas y 140 numerales; en su primera parte “Una Mirada a la propia historia desde la fe”, recoge los hechos más significativos del pasado y señala que la vitalidad de la Fe en Jesucristo ha sido un elemento presente y dinamizador en la construcción gradual de nuestra identidad como Nación, que ha colaborado a gestar un ambiente solidario. Asimismo destaca que el Acontecimiento Guadalupano tuvo un eco profundo en el pueblo naciente y fue germen de reconciliación y fraternidad y que ha continuado presente en los eventos históricos más significativos de México.
En la segunda parte titulada, “Servir a la Nación, colaborando a construir un proyecto cultural desde la fe”, la Carta Pastoral indica que México no necesita un “proyecto de Nación” sino “un proyecto al servicio de la Nación”, que privilegie el anhelo legítimo de libertad y justicia; la inspiración cristiana que anima a las personas a luchar a favor de la promoción humana individual y social con una perspectiva trascendente, y un diálogo plural con el conjunto de ideologías que buscan también el desarrollo humano.
La Tercera Parte de la Carta “Protagonistas todos, en la construcción de un futuro con esperanza”, invita a “renovar nuestra conciencia sobre la responsabilidad que tenemos ante los desafíos que el presente nos ofrece”. En este sentido los obispos manifestamos nuestro compromiso de seguir colaborando en la construcción de la Patria, con renovado ardor, “convencidos de que todos debemos ser protagonistas de los acontecimientos y no sólo espectadores”.
Proponemos asumir tres prioridades fundamentales en el camino de nuestro desarrollo como Nación: combate frontal a la pobreza, educación integral y de calidad para todos, y trabajar por la reconciliación, armonía e integración, de los distintos componentes sociales.
Concluimos diciendo que “México es una gran nación con una historia y una vocación providenciales, un país bendecido por Dios que debe seguir su camino, siempre inconcluso, hacia su propio desarrollo, en colaboración fraterna con las demás naciones del Continente Americano y del mundo entero.
Finalmente, los exhortamos a celebrar la Semana de Oración por el País, que se llevará a cabo del 9 al 15 de septiembre en todo México, para dar gracias a Dios por todos los beneficios que ha recibido nuestra Patria; para pedir perdón por las infidelidades de sus miembros; para pedir la gracia y creatividad, en la caridad necesarias, para impulsar junto con todos los mexicanos un verdadero desarrollo para nuestro país.
Le damos gracias a Dios por el don de nuestra libertad, y le ofrecemos a María de Guadalupe: “Patrona de Nuestra Libertad”, como la proclamara el Cura José María Morelos y Pavón, todos los esfuerzos pastorales por una Nación auténticamente libre. |